Las Drogas son esencialmente venenos. La cantidad que se consume determina su efecto.
Una pequeña cantidad actúa como estimulante (te acelera). Una cantidad mayor, actúa como sedante (te entorpece). Una cantidad aún mayor puede envenenar y matar a la persona.
Esto es cierto para cualquier droga. Sólo varía la cantidad requerida para producir el efecto.
Las drogas bloquean todas las sensaciones, tanto las deseadas como las indeseadas. Así que mientras proporcionan un breve alivio para mitigar el dolor, también anulan la habilidad, la lucidez, y nublan tu capacidad de pensar.
Los medicamentos son drogas que tienen el propósito de acelerar, desacelerar o cambiar la manera en que el cuerpo funciona, tratando de hacerlo funcionar mejor. Algunas veces son necesarios. Pero aún así, no dejan de ser drogas: actúan como estimulantes o sedantes, y demasiada cantidad puede matarte. Así que, de acuerdo a lo anterior, si no usas los medicamentos como se supone que deben ser usados, pueden ser tan peligrosos como las drogas ilegales.
Con respecto a la historia de la drogadicción, podemos señalar que el uso de las drogas no es solo una cuestión del presente o décadas recientes, sino que podemos encontrar sugerencias de su uso desde la prehistoria. En el siglo II después de Cristo, los galenos utilizaban el opio, como una forma de aquietar el dolor de los enfermos. Es así como varios siglos antes de la era actual, en china, asiria y la india, estos eran utilizados como una forma de alcanzar estados de éxtasis o supuestos estados subliminales. Más adelante a mediados del siglo XIX irrumpió con fuerza el consumo de la morfina por medio de la invención de la jeringa en el año de 1850.